El sistema de catapulta electromagnética Atenea | La Marca de Odín

El sistema de catapulta electromagnética Atenea

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Descripción

Para el público general la catapulta electromagnética ha sido sólo un elemento recurrente en las historias de ciencia ficción desde mediados del siglo XX. Los motivos eran claros, teóricamente supone un sistema muy eficaz para poder enviar al espacio naves o como arma futurista de gran poder devastador. Su concepto es muy sencillo, se trata de una rampa de gran longitud que, utilizando campos magnéticos, acelera el objeto que pasa por ella. En la práctica, diversos motivos físicos y logísticos han hecho inviable que fuera una realidad.

Primeramente, su construcción supondría una obra de varios kilómetros de longitud, con una inclinación constante, y equipada con los elementos que permitan generar el campo magnético. Su situación debería ser en un punto de gran altitud y cercano al Ecuador, para minimizar la resistencia de la fricción con el aire. Pero quizás, el mayor obstáculo de una catapulta electromagnética es su aceleración a miles de g’s. Lo que supondría la muerte instantáneamente de cualquier ser vivo e, incluso, el daño de los materiales que no puedan soportar una aceleración tan fuerte.

A pesar de todo esto, diferentes empresas y gobiernos han invertido millones de dólares a lo largo del siglo pasado en pos de soluciones y aplicaciones efectivas de las catapultas electromagnéticas. Ha sido Estados Unidos, con su Laboratorio de las Fuerzas Armadas a la cabeza, quien ha liderado los trabajos de investigación. Principalmente con el objetivo de desarrollar potentes armas de railes, capaces de volatilizar un objetivo situado a miles de kilómetros en un instante. Mientras que no existe ninguna prueba ni documento gráfico que lo demuestre, existen numerosos rumores de que ha habido éxito. Se habla de una fragata de la U.S. Navy que ya equipa un primer prototipo de arma de railes. Se ha especulado mucho sobre la posibilidad de lograr una aplicación segura de esta tecnología en el campo aeroespacial. En los últimos años se han publicado muchos trabajos científicos al respecto, buscando soluciones que hagan posible su uso por seres vivos.

De entre todos ellos, hubo una publicación anónima en 2004, titulada como ‘Sistema Atenea’, que aventuraba una nueva concepción de la catapulta electromagnética, que requeriría de una longitud muy inferior a la teórica y que sería capaz de modular la aceleración electromagnética de los objetos que circulasen a través de ella. El documento vaticinaba el desarrollo de una especie de módulos encargados de “controlar” la aceleración de una forma estable. Algo físicamente imposible.

La comunidad científica puso en entredicho ese nuevo planteamiento, tachándolo de locura imposible, que negaba las leyes físicas. La controversia fue grande, entre científicos que creían que podría ser factible y los que lo veían sólo como ciencia ficción. De entre los primeros destacó el físico e ingeniero español Jordi Bellvitge, uno de los mayores expertos en campos electromagnéticos del mundo.

Rumores

En 2010, Jordi Bellvitge anunció su participación en el proyecto Hermes, dentro del Centro Aeroespacial Europeo. Esta noticia causó un gran revuelo entre la comunidad científica ya que disparó los rumores sobre la naturaleza de la nueva generación de transbordadores espaciales por parte de Estados Unidos y la Unión Europea.

En los últimos meses la rumorología se ha hecho cada vez más fuerte en algunos círculos privados de científicos. Cada vez creen más posible la posibilidad de que se esté intentando llevar a la práctica los planteamientos propuestos en el ‘Sistema Atenea’, por muy imposibles que parezcan.

La duda está en el aire, ¿se habrá encontrado una forma segura y funcional de modular la aceleración de un cuerpo dentro de un campo electromagnético para conseguir una velocidad de escape?

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